Por una Fiscalización Superior confiable, oportuna y eficaz

Mensaje del Auditor General

Lunes, 21 de Marzo de 2016

Auditor General

La Administración Pública, sea del ámbito nacional, estatal o municipal, tiene como función primordial otorgar bienestar a la sociedad, a la cual se debe y por la cual debe cumplir con las leyes y normas que la rigen.

Por eso la ciudadanía espera de sus instituciones públicas el cumplimiento cabal de las atribuciones plasmadas en un instrumento jurídico, además de que estén representadas por hombres y mujeres con una fuerte estructura ética, íntegros y honestos, porque ellos y ellas serán el ejemplo de la figura de ciudadano y servidor público.

Desde mi perspectiva el servicio público debe percibirse como una distinción que requiere de quienes tienen el alto honor de representarlo, el máximo esfuerzo para cumplir cabalmente la tarea encomendada, pues el daño más grave que puede hacer un servidor público es quebrantar sus principios éticos, morales y legales, engañándose a sí mismo y traicionando la confianza depositada en él por la sociedad.

Para cumplir su alta misión, la Administración Pública debe ser más eficiente con el paso de los años y su evolución ir de la mano del crecimiento profesional de sus servidores públicos. La calidad del quehacer público debe irse incrementando y los malos hábitos disminuyendo hasta lograr erradicarlos y el principal responsable de que esto suceda, es y será el Titular de la institución, ya que él con su ejemplo y constancia, impulsará a los servidores públicos bajo su cargo al logro de los objetivos o al fracaso de sus esfuerzos.

No hay mejor modelo de trabajo, dedicación, responsabilidad, rectitud, compromiso y solidaridad en las tareas gubernamentales, que la conducta del Titular.

Como ciudadano y servidor público, asumo el compromiso de promover los valores éticos como fundamento para lograr servicios, obras y acciones bien hechas, de calidad, apegadas a la legalidad, pero sobre todo, que resuelvan eficazmente las necesidades sociales.

Desde siempre el tema de los valores en el ejercicio público me ha parecido de gran relevancia; ahora como Titular del Órgano Fiscalizador, ha sido mi propósito impulsarlo no sólo al interior de nuestra institución sino entre los colaboradores de los Entes Fiscalizables.

En el sector público contamos con normatividad la cual se debe respetar y cumplir, pues mantiene el orden y obliga a los Titulares de los Poderes Públicos, Organismos Autónomos, Municipios y Entidades Paramunicipales, a realizar con eficiencia y eficacia, sus planes y programas de gobierno.

Si al respeto a la normatividad sumamos la integridad que debe poseer el servidor público en el desempeño de su cargo, tendremos como resultado que cada peso que se invierta se materializará en obras y acciones públicas de calidad, las cuales significarán bienestar para los ciudadanos.

Debemos promover que el trabajo que se realice se haga con entusiasmo y satisfacción, es decir, debemos amar lo que hacemos. Trabajar con compromiso, detallar lo que debemos de hacer, cómo lo vamos hacer, quién lo va hacer y qué resultados vamos a obtener.

Para un servidor los valores en el servicio público representan la esencia misma de la institución, pues estoy convencido de que la responsabilidad, la solidaridad, la integridad, el respeto y el apego a la legalidad, harán posible una sociedad más equitativa y justa, una convivencia más armoniosa, una mayor confianza de los ciudadanos en sus instituciones y, por tanto, el fortalecimiento de la gobernabilidad.

Reciban un cordial saludo y que tengan un excelente inicio de semana.

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